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Coche ¡INDOMABLE! 50k

Después de nueve meses #recorriendovenezuela, cuatro ultramaratones desafiantes en cuatro destinos majestuosos, había llegado el momento del quinto (imposible que sea el último) desafío en un destino que no conocía, pero que sabía que sería un viaje alucinante; INDOMIT Coche 50k.

Luego de la conquista en El Jarillo, decidí bajar la intensidad y el volumen de mis entrenamientos por un mes (Noviembre-Diciembre). Fue después de regresar del Ascenso de la Torre Colpatria en Bogotá, que incremente la distancia pero sin darle importancia al ritmo, inmediatamente se vino la travesía por el Bolívar y Humboldt. A partir de allí, me dediqué a retomar la cadencia en el asfalto aprovechando los entrenamientos para CAF, pero nada en específico para Coche. Un domingo antes ganaba mucho en confianza al correr 25k en 2:01.00, a un ritmo de 4:50 min/k. Realmente <el trabajo estaba hecho> eso sí, nunca descuide el fortalecimiento ni los masajes con mi @pfmia para evitar contratiempos con alguna dolencia musculo-esquelética.

Para llegar a la paradisiaca Isla de Coche, viajamos en avión a 900 kph de Valencia a Porlamar, y posteriormente nos embarcamos por 25 minutos aproximadamente en un peñero desde Playa El Yaque hasta Playa La Punta.

Coche un destino elegido porque representa la parte geográfica de las Islas que posee nuestra Venezuela y sabiendo que habíamos corrido por la Sabana, los Andes, el Desierto, la Cordillera de la Costa, solo faltaba conquistar este majestuoso Islote ubicado al sur de Margarita.  50k nos separaba de la meta.

El día viernes nos hospedamos en la bonita Posada Oasis, junto a nuestros atletas y amigos Héctor Quatrocchi, Yilena Jaimes y sus hijas Ana y Sofía, también estaba Eduardo Badell, novio de Ana. Almorzamos, y nos fuimos a Coche Paradise Hotel, lugar destinado para el congresillo técnico y  retiro del kit de corredor. En el Congresillo, el Director de Retos Info Jhon, nos advirtió que por el kilometro 30 aproximadamente el ritmo de carrera sería el más lento de todo el recorrido porque debíamos atravesar unos increíbles chinchorros. Sinceramente no le di importancia alguna, exclamé internamente: ¡Coche es una isla, a nivel del mar, que más difícil que correr en Mérida!

Emocionado por el ambientazo, nos fuimos a la playa y caminé por las arenas blancas de Playa La Punta disfrutando del paisaje y admirando las piruetas que hacía una chica en kitesurf. El clima estaba nublado y el agua del mar muy muy fría.

Eran pasada las 5:30 de la tarde y el transporte para regresar a la Posada tardó en llegar y siendo el más impaciente del mundo, decidí irme caminando los 4k para reconocer el terreno de las salinas, tomé de la mano a Sofía, una niña con carácter aventurero y una sonrisa que cautiva. Solo me preguntó ¿En verdad, vamos a caminar? Respondí con el caminar. Inmediatamente se nos unió Ana y Badell. Sin duda, disfrutamos del atardecer, de tocar la sal, de las fotos para la posteridad y también de competir contra el camión que traía a mi Yoha, Yilena y Héctor, a ver quien llegaba más rápido a la Posada.

Instalados en la habitación, después de cenar comencé a preparar todo la logística y estrategia que emplearía en la carrera y esperar la tan envidiable aurora del quinto #desafío.

Al despertar a las 2:59 am, obtenía mi primera victoria del día, le ganaba nuevamente a la alarma. Logré realizar mis necesidades fisiológicas tranquilamente, una buena ducha fría para activar los sentidos y vestirme con mi atuendo de éxito. Tenía unas inmensas ganas de competir. 4:00 am nos fuimos todos los corredores de 50k al lugar de partida, el Hotel Coche Paradise.  Entre ellos Hector Quatrocchi quien también fue parte de Tanno Tuy y Paraguana, lor runners de San Diego Training Club y su Coach Williams Álvarez.

Un ambienzato sin igual, Brasileñas, Argentinos, Colombianos y los nuestros, cada quien concentrado en lo suyo, puliendo detalles para la carrera. Primer sandwich (Diablito y Rikesa). Converse con Carlitos Barreto, Luis Guillermo Dewits, Tanya Pacheco y con Walfred Astudillo, una persona a quien aprecio mucho y que compartimos la misma pasión por el running. Palabras de aliento de parte y parte, porque impresionantemente el también correría, pero los 12k Trail Running.

Un leve retardo en la partida y pasados 20 minutos de las 5, se dio la largada con una tremenda algarabía y el rugido de las cuatro ruedas que fungirían como motos madrinas.
Era de pensar que el ritmo sería delirante encabezado por Yannis Poveda, ya que los premios anunciados por la organización (Inscripción y Hospedaje para Bombinhas 42k) para los tres primeros lugares absolutos, era bien motivante por conseguir la victoria. Vi mi reloj y el ritmo en el primer k corriendo por las arenas blancas era de 4:56, nadie decía nada, ¡Oscuridad silente! De pronto llegamos a las salinas, un terreno plano y pegajoso, pero eso no impidió que mantuviéramos el ritmo un grupo de 5 corredores en la punta y los demás bien cerquita. La ruta estaba bien demarcada y junto a la moto madrina, no había forma de desorientarnos en el camino.

Las salinas desaparecieron y nos adentramos en una pequeña lomas con más vegetación predominantemente xerófila con abundantes cactus y piedras sueltas. El ritmo se mantenía igual, pero los tres primeros se distanciaron en la bajada, sin embargo podía ver sus luces de cerca. Al salir de esa zona, llegamos al asfalto donde corrimos alrededor de 2 kilómetros en ese tramo converse con Sergio Santana sobre su debut en la distancia y que pensaba que el ritmo sería más suave pero veía que le estaban dando duro. Le respondí que si quería disfrutar que corriera a su ritmo, pero si quería ganar tenía que mover las patas.

A pocos minutos regresamos a la arena y con ello comenzó a disminuir un poco el ritmo. Había un punto de control, donde era necesario subir una loma con muchos cactus para obtener un primer brazalete, volvíamos a bajar y retomábamos el camino de arena bien señalizado. La claridad divisaba la ruta completamente, allí guarde mi linterna sin parar. Visualizo mi reloj e iban 10k en 50 minutos, primer bocadillo de plátano. Sergio se adelanto unos metros. En el k12 me alcanzó un argentino que me pregunto si el clima se podía mantener así durante toda la ruta y solo le dije: no lo sé, aun falta mucho camino por recorrer. Mantuvimos el paso pero en el k14 decidí parar para orinar tranquilamente. Me hidrate y retomé la carrera, no vi más al argentino ni a Sergio.

La ruta se hacía cada vez más irregular lo que la hizo muy interesante. La motivación seguía intacta. Nos adentramos en una especie de cañón y las cuestas aparecían por primera vez. Llegue al puesto de control en el k17, paré para hidratarme con un vaso de pepsi, una lonja de patilla y a correr de nuevo por un descenso hacia un largo plano. En ese tramo me alcanzó Mayra Orozco a la postre ganadora de los 50k. Mantuvimos un buen ritmo hasta el 20k, 1h50 minutos y debía comer mi segundo sándwich. Mayra se alejo un poco, pero muy cerca de mi venia Tanya quien me ofreció agua y sin parar fue por el primer lugar. K22 me pasa la brasileña Camila Feijó, y mantuve el ritmo con ellas por mucho tiempo.

Seguimos un camino por una tubería de gas y había un juez que nos orientaba a cruzar hacia la izquierda por un terreno de arena compacta, en ese momento venia Yannis punteando la prueba en solitario.

En el k27 estaba el puesto de control donde debíamos retirar el segundo brazalete, de allí corrimos 1,2k hacia el cementerio de las conchas marinas y al final de ese trecho, Tanya adolecía del estomago, me dijo que iba a parar para recuperar y continúe el camino con Camila, quien se distanciaba poco a poco. Hicimos una parada al retornar al mismo punto de control allí  nuevamente tome pepsi, comí la mitad de un bocadillo, patilla y a correr.

Retornamos hacia la tubería de gas y cruzamos hacia la izquierda y allí el terreno se hizo nuevamente irregular. Llegamos al k30 en 2 h 59, perfecto para mi estrategia contando que en cada PC me tardaba 3 minutos más o menos para abastecerme. ¡Otro sándwich!

Comenzó lo impensable. Unos sanguinarios chinchorros donde tuvimos que subir y bajar constantemente, unas lomas más largas que otras durante 8 kilómetros. Pero con ello comenzó una molestia en unos de los dedos del pie derecho. Seguramente, era una ampolla o una uña lastimada. No obstante, había llegado muy lejos para venirme a parar en ese momento a revisar el zapato. Proseguí y comencé a pronunciar algunas frases positivas para hacerle frente al dolor y a la fatiga: Eres un Ganador, Falta menos, entre otras. Era la única forma de que el sufrimiento fuese parte de la diversión.

Aplique la misma estrategia de siempre, caminar la subida, correr la bajada y los planos pero no había planos. Algunas lomas cortas las corría, las largas casi que las gateaba. En el K34 me alcanza Carlos Barreto, un experimentado corredor a quien considero un héroe anónimo desde que me comento que había participado en un ECO CHALLEGE de Discovery Channel por alla hace 10 años atrás. Me pasó y sabiendo que éramos de la misma categoría sub-máster (30-49 años) sabía que faltaban 16k por correr. Eso sí, nunca lo subestime. Carlitos mantuvo su paso, alcanzó y paso a Sergio. Camila sin parar también lo alcanzo pero se mantuvieron juntos trabajando en equipo.

Ultimo punto de control a la vista, y después de superar varias cuestas infernales llegue a la carpa. Coca cola, frutos secos, Toronto, frescolita, agua, una conversa con Jhon Carlos Díaz donde lo felicite por tan excelsa carrera, el me oriento en el tramo final y aupó a terminar la prueba. Sigue las cintas amarillas y cuidado con los cactus le escuche decir. Voltee y allí cerquita venía Tanya con mejor semblante.

Al bajar de la loma llena de cactus, percibí que estaba muy cerca de Camila y Sergio, pero también que al llegar al Faro, solo quedaban pocos kilómetros para terminar el ultra, ya sabía que no correríamos los 5k, pero eso en ese momento era lo menos importante.

Apreté el ritmo y en la última lomita le di alcance a Sergio quien iba de segundo en la categoría. Aproveche el descenso hacia las letras ISLA DE COCHE (el mismo estilo de las de HOLLYWOOD) y saque una distancia importante para llegar a las arenas blancas de Playa La Punta y continuar mi camino hacia la meta para culminar en 4h38.07 minutos y un gasto energético de 2699 calorías, en un octavo lugar de la general, séptimo de los hombres y segundo de la categoría sub-master.

Pose para la foto de Eduardo González quien con su proyecto Outdoor_TV estaba capturando imágenes del evento y de Walfred Astudillo quien estaba muy feliz por su meritorio 2 lugar en los 12k y de saber que mi persona también había logrado podio. Nos dimos un fuerte abrazo. Busque a mi @pfmia pero no la encontré. Salude y celebre el triunfo con Carlitos Barreto. Realmente un orgullo compartir podio con él. Unas fotografías con Camila Feijo porque a pesar de no haber cruzado palabras, el juego limpio lo demostramos durante toda las carrera.


Me senté para avisarle a mi amada que había llegado y recibir sus felicitaciones. Revise mi pie derecho al quitar el zapato y en efecto una vejiga llena de sangre entre los dedos. Eso ya no tenía valor. Era el momento de asimilar y celebrar que había conquistado mis cinco desafíos en cinco destinos maravillosos que me permitieron conocer un poquito más de nuestra geografía, cultura y tradiciones, de nuestra gente e idiosincrasia, de nuestras riquezas naturales y potencial turístico, de saber que tenemos sin duda alguna el mejor país del mundo. ¡GRACIAS VENEZUELA!

Como entrenador estoy sumamente orgulloso por el podio de la Sra Anna Kosa en la categoría Master50k, quien después de mucho tiempo me dio el honor de volver a ser su entrenador. Es un ejemplo para muchos que a sus tantos años de edad, usted disfrute del correr con tanta pasión. Espero que la vida me premie con ese privilegio y aun más seguir siendo su entrenador. De igual forma, por el enorme progreso de Yilena Jaimes en el Trail Running quien en el 2016 conquistó Tanno Tuy y Paraguana, y ahora inicia con gran desempeño en Coche. Y porque no estar orgulloso de Hector 4trocchi, su abandono por causas mayores, no le resta merito a su valentía y gallardía deportiva. Sé que entregaste todo lo que tenías en el tanque, literalmente hablando. Un aplauso para los que tan solo se atrevieron a correr en cualquier distancia en este paraíso, llamado Coche.

Por último, agradecerle a mi @pfmia por su apoyo y angustia incondicional, por sus cuantiosos y desgastantes masajes, quienes fueron vitales para que después de más de 2000 kilómetros recorridos, 5 ultramaratones y otras aventuras más, hoy esté libre de lesiones. Infinitas Gracias!

A mis patrocinantes BiomercadosTiendas 8 Miles e Interprinter quienes aportaron su granito de arena en cuanto a logística e indumentarias necesarias para este reto. A mi Carabobo Runners por su apoyo incondicional y confiar en nuestro trabajo como entrenaodres. A Retos Info, a su director y a todo su Staff técnico, entre ellos  Luis Alejandro Chávez por su admirable labor en pro del éxito de este magno evento, del crecimiento del trail running nacional y de proyectar internacional y positivamente a nuestro país.


Definitivamente correr es de locos, pero nos hace libres.
Esto fue #recorriendovenezuela #5destinos #5desafios

Daw
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Mi carrera en el Ultra Trail El Jarillo 50k

Cuando planifiqué #recorriendovenezuela en primera instancia el UltraTrail EL Jarillo 50k, no estaba en mis planes. Sin embargo, si falla el “Plan A” debemos tener el Plan B en orden. Y así sucedió, el cuarto desafío era el Ultra Race de Vargas que representaba la Cordillera de la Costa, pero por temas de organización no se pudo realizar este año y sin dudarlo seleccione El Jarillo de Retos Info como nuevo destino, primero porque pertenece a la región central y segundo porque el margen de tiempo para recuperarme y prepararme era de dos meses aproximadamente desde Paraguaná.

En esos dos meses quizás la preparación no fue extraordinaria, son tantos kilómetros este año que solo pienso <el trabajo esta hecho> eso sí, no se puede descuidar el fortalecimiento para evitar que alguna lesión se atraviese en el camino.

Era importante considerar que del calor de la zona más árida del país, pasaría a combatir el frío nuevamente ¡Mi Némesis!, y también enfrentar un interesante desnivel positivo y acumulado en comparación con correr a nivel del mar en la Península. El Jarillo, esta ubicado en el Estado Miranda a 1800 msnm y su temperatura promedio oscila en los 18° C.

Lo bueno de este destino, es que el viaje no sería tan agotador como lo fue el traslado a Gran Sabana, Mérida o Paraguaná. En tan solo 4 horas desde Valencia, llegamos a un pueblo alemán con una espectacular vista panorámica, agrícola, con un enorme potencial turístico e ideal para lo romántico.

Luego de almorzar, retirar el kit de corredor y hacer un corto paseo, nos instalamos en la cabaña alemana de 
 MEIN HAUSCHEN   ubicada arriba, arriba y más arriba del pueblo rodeada de pinos y flores. Ya instalados me dispuse a preparar todo lo que utilizaría en la carrera y esperar el tan ansiado amanecer del cuarto #desafío.


Cabaña Mein Hauschen


Bosque de Pinos

 3:59 am y ya estaba despierto, le ganaba al despertador nuevamente. Me aliste tranquilamente con mi sweter, franela, licra, buff, guantes y morral lobby. Desayune mi primer sándwich. Me despedí de mi eterna novia con un beso, un fuerte abrazo y una fotografía. Sabía que desde ese momento @pfmia estaría impaciente por verme llegar a la meta. Converse gratamente unos minutos con Rafael Scavo organizador de Gulima Ultra Trail, quien era mi vecino de cabaña y quien gentilmente me traslado en su camioneta hasta la salida.
Con Flor y Lisa
Con un impresionante amanecer rojizo llegamos al punto de partida, donde compartí con Lisa María, Flor Velásquez y otros tantos conocidos del mundo running. Luego de un corto congresillo técnico todos los corredores nos agrupamos en el corral de salida. El ambiente que se vivía no podía ser mejor, con un nivel competitivo de alto calibre. El frío decía presente.

Puntual a la 6:30 am se dió la largada y con un frenético ritmo salimos todos en búsqueda de conquistar la montaña. Los primeros 3 kilómetros se caracterizaron por un brutal ascenso, sobre una superficie de concreto y luego si nos adentramos en la montaña. Recuerdo haber conversado con Leonardo Celis sobre las primeras sensaciones y todo marchaba bien. Al llegar al punto más alto, vislumbramos el monumento icono a La Virgen del Carmen, una estatua de tantos metros. Luego de ese punto comenzó un descenso de 2k entre montaña y nuevamente concreto. Este tramo lo recorrí conversando sobre algunas experiencias, próximas competencias y expectativas de la carrera con David (Libre) de Santa Cruz de Aragua, en ese momento acordamos trabajar en equipo debido a la diferencia de categoría. Empero, a pocos kilómetros se quedo y no logramos cumplir lo antes planeado. 


Virgen del Carmen - El Jarillo, Edo. Miranda

Al transcurrir los primeros 6k con predominancia de concreto/asfalto, irrumpimos nuevamente en la montaña caracterizada por una meseta selvática, con un frio tolerable y mucho pantano. A la derecha una vista sin igual, los techos rojos propios de la región, los sembradíos y un cantar de pájaros que alimentan el espíritu. Al k9 (1 hora de carrera) el primer bocadillo y gatorade. Ese tramo lo recorrimos Leo Celis, la ganadora absoluta Tanya Pacheco y otros dos corredores que desconozco hasta el k16 donde en un desliz sobre el pantano caí y perdí el ritmo rápidamente. No paso nada, me levante ágilmente e intente recuperar el grupo sin escatimar esfuerzo.

En el K19 en 1h:54 llegó el momento de comer el segundo sándwich del día (jamón, queso amarillo y rikesa) para reponer energías mientras seguía corriendo. Si, ya me impacientaba seguir en esa meseta y acelere el paso hasta salir de ella y llegar al punto de control en el k22.

Recargue con agua bien fría mi camelback, me hidrate con dos termos más de agua y las chicas de la logística me informaron que solamente habían pasado 12 corredores aproximadamente, una sola mujer y que venía una parte de la ruta bastante exigente. Me reincorpore en la ruta sabiendo que iba muy bien física, mental y emocionalmente. En efecto, los próximos 5 kilómetros fueron de un bestial e interminable ascenso en asfalto, pasando el k25 exactamente en la entrada/salida de El Jarillo a las 2 horas 40 minutos aproximados de competencia. Llegue al Comando de la Guardia Nacional, donde me indicaron que debía seguir el ascenso por el Parque Nacional Macarao, seguía el asfalto y solo en la ruta. Kilómetro 28 y la superficie cambia nuevamente a tierra con diversidad de desnivel, (ascensos, planos y cortos descensos). Añoraba el valioso trabajo en equipo, pero no lograba alcanzar el grupo que había perdido en el k16.

Ya en el k32, escucho unos gritos pidiéndome ayuda, me detengo alerta y espero poder ver a la persona que clamaba en ese entonces. Era una mujer de tez morena, lo primero que me dice al llegar hasta mi: “tengo hambre, ayúdame, dame algo de comer, tengo mucha hambre. Soy Carolina Rivas la esposa de Juan Acosta”. Rápidamente, le dije que sacara una bolsa de mi morral lobby, donde había dos sándwich. Así que compartí mis provisiones con Carolina, su semblante en ese momento no era el mejor y en medio de la montaña no era sensato pensar en dejarla sola. Seguimos en movimiento mientras cada quien comía su tentempié. Ella me explicaba que era primera vez que le sucedía eso en una competencia. Cuando se sintió con las baterías recargadas, comenzamos con un excelso trabajo en equipo, para cuidar su 2 lugar en la general y yo intentar meterme en mi categoría. En los próximos 10k impuse el ritmo caminando en las subidas y corriendo en el plano y la bajaditas, cuidando que Carolina se recuperará totalmente de la pájara sufrida kilómetros antes. 

Con Carolina Rivas - 2° General Femenino 




Poco a poco, fue recuperando sus fuerzas y sobre todo el hambre, pero esta vez era hambre de ganar y para mi era una motivación extra para cumplir con la meta. En el k42 con 4h59 minutos pasamos por el Embalse Agua Fría, una majestuosa infraestructura digna de admirar. Allí mismo estaba el siguiente punto de control, liderado por Lago Baroni quien nos indico que venia nuevamente algunos ascensos importantes. Recargamos los termos, tome Kolita con Coca-Cola y en pocos minutos retomamos la ruta. Al equipo se le sumo un integrante más, un perro callejero quien nos seguía el ritmo de forma silente pero a la vez transmitía un sentimiento de motivación extra. Carolina estaba mejor y asumió el papel de motivadora, mueve los brazos, no te quedes, vamos que si puedes, no te rindas, no te voy a abandonar porque tú me ayudaste y lo repetía a cada rato. Ambos estábamos desgastados, ella con sus piernas adoloridas y yo con los pies maltratados por la sobrecarga de tantos impactos en una superficie tan dura como lo es el cemento; otra vez comenzaba la tortura del concreto y en el k45 le ofrezco la mitad del sándwich que quedaba, esto con el fin de reponer las energías necesarias para rematar los últimos kilómetros.

Kilometro 46, el director de la carrera Jhon Díaz, nos indica que debemos ascender por la misma vía en dirección a la Virgen. En ese momento habían transcurrido 5h35 y planeemos que podíamos terminar antes de cumplir las 6horas. Los siguientes dos k eran unos ascensos imposibles de correr. El k47 a ritmo de 13m y el k48 a 16m. Se esfumaron las 6 horas. Llegamos a la tan ansiada Virgen, nos hidratamos, nos dieron dos galletas, me comí una y la otra la compartí con nuestro compañero de equipo. El perro la degusto de forma increíble. Ya en ese punto, era casi imposible que alguien nos alcanzara, pero recuerdo que Carolina me dijo debemos evitar que nos maten en la raya. Se venían dos kilómetros de descenso entre la montaña y el concreto, en donde mantuvimos el ritmo constante hasta cruzar la meta como equipo en 6 horas 21 minutos y tantos segundos. Allí con cámara en mano estaba la mujer de mi vida, esperándome como siempre.

Había conquistado mi cuarto desafío. Un ultramaratón de altísima calidad en cuanto a organización, en una ruta épica con un desnivel positivo de 1700 m y un acumulado de 3400. Una experiencia deportiva-turística que me permite constatar una vez más que el trabajo en equipo genera grandes resultados. Gracias Carolina y Felicidades por tu Triunfo. Más allá de ser una gran atleta, eres una mejor persona y una mujer digna de admirar. Tu triunfo lo celebro como mío.

Esta vez logré un valioso y respetable cuarto lugar de categoría, considerando que 5 de los 10 primeros son Sub-Master. Felicitaciones a los ganadores y a todos los que lograron cruzar la meta.

Por ultimo, agradecerle a mis patrocinantes Biomercados, Tiendas 8 Miles e Interprinter y a mi Carabobo Runners por su apoyo incondicional. A Retos Info, a su director y a todo su Staff técnico, entre ellos Lago Baroni y Luis Alejandro Chávez por su tremenda labor en pro del éxito de este magno evento.

Definitivamente correr es de locos, pero nos hace libres. Nos vemos, en el quinto desafío #INDOMITCoche50k
#recorriendovenezuela #5destinos #5desafios
Daw

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Mi crónica Rumbo a Paraguana Ultra Trail 50k




Una carrera no comienza en la línea de salida, sino cuando te inscribes en la misma, y esta empezó a principios de enero cuando decidí Recorrer Venezuela conquistando 5 ultramaratones. Luego del último desafío, continúe la preparación pero ahora intentando correr en la playa y a horas del mediodía, quizás extremas para el ciudadano común. Lo cierto era que ya estaba impaciente por competir en la Península de Paraguana del Estado Falcón.

Justos dos meses de haber corrido el Ultra55k Mérida llegó el día sábado 24 de septiembre y después de sortear algunos detalles de logística y organización se dio la partida a las 5:30 am desde la posada “La Langosta" ubicada en el sector Piedras Negras hacia el majestuoso Faro del Cabo de San Román, en los primeros kilómetros disfrute la sensación de liderar la carrera aprovechando el acostumbrado envión de salida del ya legendario Iguano, así que cuando uno de los otros corredores logró alcanzarme decidí dosificar mi ritmo y trabajar en mi estrategia previamente establecida, la cual consistía en recorrer la mayor cantidad de kilómetros antes de que saliera el sol. Ya pasada la media hora estaba empadado de sudor y de inmediato remangue el sweter, apague mi linterna frontal y me quite el buff recordando que la mayor cantidad de nuestro calor se disipa por la testa.

Al pasar el barco hundido ocupaba el cuarto lugar y con buenas sensaciones. El terreno árido de arenoso se transformaba en pedregoso, lo que conlleva a estar bien atento para evitar algún tropiezo o peor aún una caída inesperada. 56 minutos tardé en llegar al Cabo San Román, punto más septentrional de nuestro país, que correspondía al PC1-K10 donde pude admirar y fotografiar esa interesante obra arquitectónica como es el faro. Me hidrate con un vaso de agua y uno de papelón, además de comer la mitad del bocadillo.

Comenzó el retorno y con ello el desafiante y desgastador viento en contra, allí la clave radicaba en mantener una constante técnica de braceo para evitar un desgaste mayor del tren inferior. Minutos después aumentaba la motivación al ver a mis atletas y compañeros de esta aventura, primero a Hector II Quatrocchi y luego a mi ZO Moran, el Dr. Ramón Miranda (con sus 64 años y sumándole más kilómetros), y al debutante Francisco Domador, realmente me alegró verlos trabajar en equipo como siempre trato de inculcarle a todos los que tengo el honor de entrenar.

Proseguí con mi ritmo constante compartiendo algunos minutos con Mathias Zubillaga de Coro Runners quien con sus largas zancadas avanzaba a todo tren, pero de frente se venía un amanecer del astro rey único e incomparable, digno de celebrarlo con un buen ritmo de carrera y una fotografía para el recuerdo. El retorno hacia el punto de salida se torno más escabroso, cosa que de ida no se podía detallar por la oscuridad. A la hora y 45 minutos de carrera determino que era tiempo para recargar las energías con uno de mis sándwich pero manteniéndome en movimiento, nuevamente veía por el retrovisor al Iguano. Al terminar de comer, me tomo unos minutos para sacar las arena de mis zapatos y medias y allí Daniel El Iguano me superaba en carrera. Vamos nos dijimos... Aproveche para orinar y lo vi alejarse entre las casas muertas de ese sector. Retome mi ritmo y comenzaba a ver a los corredores de la distancia de 30k, bien pendiente de los míos, el primero Eduardo Ramos quien venía en los puestos de vanguardia, luego John Estraño con su característica sonrisa burlesca, metros después a Yilena quien aparecía bien protegida para afrontar al sol, Domingo Betancourt el más novato de todos pero muy centrado en que su objetivo era terminar. Finalmente a María Eva quién venía con un sabroso pasito tun tun. Vamos que tu Puedes, le dije.

Llegue al punto de partida con un tiempo de 2 horas y 2 minutos y allí estaba el PC2-K20. Converse con uno de los corredores que me había superado algunos kilómetros atrás. Tome mi gatorade, rellene ese mismo termo con agua y continúe la ruta. A pocos metros vi de nuevo a Mathias conversamos sobre su hidratación y el retomo su ritmo demoledor. Al pasar por nuestro búnker la posada Curaidebo anhelaba ver a mi Mía pero no coincidimos, si logré ver a la Señora Madre de Yilena y aproveché para descargar mi morral Lobby retirando una bolsa con 3 sándwich que sabía que no me harían falta en el camino.

Quedaban 30 kilómetros y estaba entero tanto física como mentalmente. El camino cambiaba nuevamente a arena suelta y compacta con muchos arbustos y captus, verdaderamente la zona más xerófila del país, sin embargo también comenzó a predominar algunas edificaciones en ruinas que dejan mucho que desear de ese sector y que nos deben hacer reflexionar sobre lo pobre que está desarrollado nuestra industria turística.

Logré alcanzar nuevamente al Iguano y comenzamos a trabajar en equipo junto a un corredor de Nirvana Trail Runners para evitar perder la ruta correcta hasta llegar al siguiente punto de control. Allí mismo se veían las hermosas salinas de Cumaragua. Conversamos sobre las sensaciones hasta ese entonces y aproveché ese momento para profesarle mi admiración y respeto por todo lo que ha logrado no solo como corredor sino como un real superhéroe y es que este señor con 57 años es capaz de correr con su gorro en ese desierto nada benevolente y yo pensando que mi buff podía alterar mi homeostasia por el tema del calor y como se disipa por la cabeza, no había digerido eso y me comenta que al terminar debía viajar 383 kilómetros a Valencia para correr los 10k MagallanesFanFest.. Cuando al fin llegamos a Mata Gorda y en específico a la casa de esa familia que nos recibieron con gran entusiasmo en ese lugar inhóspito, niños y niñas que hacían sus tareas en una mesa se sorprendieron al verlo, uno se asustó y salió corriendo a esconderse pensando que era un dinosaurio, la niña más grande no paraba de reír de tanta impresión. Daniel tal cual superhéroe, se sentó en esa mesa y se ofreció a ayudarlos con su tarea tomando un lápiz y coloreando lo que hacían esos niños. Un aplauso Daniel, volviendo a nuestra experiencia ultra, la señora nos comenta que lamentablemente por problemas de logística no podremos continuar hacia Tiraya en búsqueda del 10 k para completar los 50 kilómetros establecidos. Inmediatamente lo recibí como un nocáut emocional, me desmotivó con un bronca increíble pero debía contenerme porque esas personas no tenían culpa de esa decisión y había que respetar ese hogar y más aun a los niños. Nos sentamos a comer tranquilamente, hidratarnos con el agua fría que nos brindó la señora, recargar mi camel y drenar un poco el sentir. Teníamos una ventaja considerable con un tiempo 3horas 05 min en ese momento ya no importaba tanto el competir sino terminar. Pasaron 15 min aproximadamente, cuando vi que se acercaban algunos corredores y decidí continuar con lo que había que terminar, quedaban simples 10k en la misma ruta que había recorrido para llegar a ese punto.

El Iguano decidió quedarse un rato más, era la primera vez que comía un sándwich en una carrera y seguramente quería disfrutarlo. Arranque y me encontré nuevamente a Mathias con un mejor semblante y mejor ritmo, tanto así que me alcanzó y rebasó al cabo de pocos kilómetros de haber iniciado el retorno; y otros corredores entre ellos la primera mujer de la general Dana González, a quien aupé con todo el ánimo posible. En la ruta de retorno me conseguí de nuevo con Héctor con su marcha característica y escuchando su música. Minutos más tarde, venían el Doc Ramón y mi ZO, contenta porque venía de segunda en la general pero preocupada por su dolencia en el tobillo que se incrementó por una nueva caída. Válgame que mente de piedra tiene esta mujer. No me causó nada de preocupación, sabía que conseguiría la forma de terminar su carrera. Les comente lo del recorte de ruta para que replantearan su estrategia. Faltaba solo ver a Domador y un poco más tarde venía con sus bastones y una sonrisa guasonezca que delataba lo tanto que estaba disfrutando su nueva experiencia. No buscaba tiempo, buscaba solo cumplir su misión, llegar de pie a la meta.

Continúe mi camino, ya solo faltaban poco menos de 4k y en el horizonte con un calor distinto a todos los lugares en los que he estado paseando o corriendo, una cherokee blanca estaba estacionada y un hombre con una franela del CAF2016 con 7UP en mano me esperaba para ofrecerme un sorbo de esa bebida en ese entonces espirituosa, estaba muy fría y está si tenía la azúcar necesaria para llegar a la meta con un remate enérgico y con ganas de seguir corriendo.

Se venía lo mejor, en los albores de la posada donde nos hospedamos, estaba mi eterna novia, mi mía, recuerdo que me preguntó que si Matías era de mi categoría, le dije que sí, pero me importaba más abrazarla y besarla a ella, mi competencia no era con él ni con ningún otro corredor, nunca lo ha sido. Ellos son solo referencias temporo-espaciales en el aquí y en el ahora. La real competencia era, es y será con el Dawson que llegó para conquistar ese desierto, el sol y el viento. Quedaba sólo un kilómetro que disfrute correrlo tanto como el primero. Finalmente estaba en la meta disfrutando de un nuevo desafío deportivo conquistado y para mayor alegría con IVA, sexto en la general y tercero en la categoría sub-máster con un tiempo de 4horas 13 minutos y créanme con suficientes ganas, energía y fuerza, litro y medio de agua, bocadillos y sándwichs para correr los kilómetros que faltarían al momento de escribir este relato.

Ya con medalla en mano, no quedaba más que quitarme los zapatos, el camel, franela y esperar a mis atletas para disfrutar de verlos sonreír al llegar a la meta. Hoy día después de 4 meses, hemos conquistado la sabana, los andes y el desierto venezolano. El próximo desafío de #recorriendoVENEZUELA por motivos ajenos a nuestra planificación será el Reto Jarillo 50k y no el UltraRace correspondiente a la Cordillera de la Costa. 


Para finalizar, un reconocimiento a Orangel Lugo y su esposa por sus buenas iniciativas al organizar ese tipo de carreras (nada faciles) que potencian el turismo nacional, pero a la vez un llamado a la reflexión ya que deben formar un mejor equipo de trabajo en quien puedan delegar funciones de la logística con el fin de evitar complicaciones en la competencia. Además comunicarse e integrar más a los habitantes de esas comunidades para que generen oferta y demanda en relación a los diferentes servicios de alimentación, transporte, hospedaje y el propio turismo en la zona que todos los corredores anhelamos recibir. Recuerden siempre dice el dicho "un solo árbol no hace monaña" y lograremos el éxito mancomunadamente.

La aventura nos aguarda...

Dawson Ruiz, un corredor que ama a nuestra Venezuela!

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Mi Relato del Ultra55kMaratonMerida

La partida se dio a las 3:00 am desde la población de Jaji a 1700msnm, los primeros kilómetros fueron de asfalto para adentranos en la montaña, el frío aún era tolerable y con ello pude mantener buenas sensaciones corporales dosificando los ritmos.

Una ruta con muchos ascensos como era de esperarse (Mérida es considerada el techo de Venezuela), muchos charcos/ríos que saltar y en uno de ellos caí desafortunadamente era el k11 y apenas transcurría una hora y 35 min, #LuisRosales -me dijo evita pisar los charcos- a lo que le respondí: ya caí en uno, inmediatamente murmuró -te jodiste-. Ya el pie izquierdo (mi fuerte) estaba entumecido, y para no perder el ritmo que veníamos logrando, lo que hice fue cambiar el pie fuerte al derecho (dar el primer paso con el), algo que no fue fácil por el trabajo mental que amerita. Eso aunado con el inclemente frío q se acentuaba con los kms y la altura que ibamos ganando impidió mantener el ritmo y ver como Luis se alejaba en la oscuridad y como tantos corredores me pasaban.

Me quede sólo y no lograba mantener el ritmo, ya en el k19 decidí parar unos segundos y nuevamente me pasaban algunos corredores. Desde ese momento, la estrategia de alimentación se alteró porque el frío me irritó la garganta y no podía tragar.

Cuando retome la carrera, lo hice con la misma estrategia, correr en el plano y en la bajada, caminar en la subida, pero todo era subida.

Llego el amanecer, me quite la linterna, un gran alivio para mí y me alcanzo Marco Sosa @masmve de @sdrunners conversamos sobre como estábamos de sensaciones y seguí su paso, el iba con un mejor ritmo evidentemente pero logré seguirlo y avanzamos buena cantidad de kms.

Llegamos al punto de control 25k  entre los 65 primeros. Uno de la logística exclamó: el frío esta inclemente! Sin duda alguna era así. Tomé un vaso de consomé cuando no tomo sopa, pero era justo y necesario.

Sentí que agarre el segundo aliento en ese tramo, mantuvimos un buen ritmo pero @marco se fue a alejando en la medida que la altura se incrementaba.

En ese vaivén de buenas y malas sensaciones, predominaban las buenas pero allí en el k30 aproximadamente el dolor de espalda era intolerable. Seguí corriendo/caminando por tramos a fuerza de ovomaltina y gatorade. Logré alcanzar de nuevo a Luis Rosales quien sufría el mismo dolor que yo. Hice una pausa para esperarlo y luego continuamos la ruta, escaleras al cielo, subidas y más subidas, de nuevo quede rezagado hasta el 36 donde estaba la Laguna de Albarregas, máximo punto de altitud a 3920msnm. 

Allí estaba muy descompensado y el intolerable dolor en la espalda, ya era enorme. Realmente se me paso por la mente abandonar, pero reaccione positivamente ante la pregunta del Paramédico de Protección Civil. Decidi continuar, recargue mi termo con el agua de la majestuosa laguna llevaba, miré mi reloj y llevaba 6h10min. Según todos los del punto de control lo que venía eran 20k de bajadas y sí fue así; 20k infernales, la peor parte del trayecto, puras piedras sueltas, selva, sol, calor, humedad, barro y más piedras sueltas, y sin puesto de hidratación en ese trayecto (menos mal recargue en la laguna) por cierto llevaba 7 horas sin poder orinar teniendo ganas.. Hasta q por fin logré, gran alivio!!

La selva fue toda una odisea, interminable, practicamente sólo hasta encontrar a Luis Dávila en esos metros finales, estaba agotado y con ganas de ver a su madre quien lo esperaba en la llegada. Llegamos al último punto de control, donde fuimos muy bien atendidos, nos hidratamos con gatorade, agua y patilla.

Restaban 5k de asfalto para finalizar la prueba, y el reloj marcaba 9h35m, intente correr a toda velocidad desde la Hechicera hasta la Plaza Las Heroinas pero fué imposible bajar las 10h. Crucé la meta, y como siempre mi @pfmia estaba allí esperándome como siempre. Gracias por ser parte de esta aventura y por apoyarme siempre incondicionalmente.

Lo bueno de no abandonar es q se logró conquistar el #2desafio satisfactoriamente, adolorido, exhausto, molesto pero en el fondo valorando lo que acababa de lograr.

En ese momento quería decir no vuelvo a correr más #ultramaratones pero ya estoy inscrito en 50k de #RumboAParaguana, seguiremos #recorriendovenezuela

Relato de un ultramaratonista!
#recorriendovenezuela #5destinos #5desafios #merida #venezuela #ultraman #pfdawson